domingo, 7 de noviembre de 2010

Colesterol Malo: Los Hippies Alternativos

Todos los hemos visto, sabemos de su existencia. Aquello que nació en los años 60 como respuesta a una sociedad carente de valores que no permite la disidencia, que margina al diferente, que entroniza el materialismo y el clasismo, aquello que nació de un deseo verdadero de paz y libertad y que supuso una reivindicación de unos supuestos morales propios y diferentes; todo aquello, como decimos, pasado por la batidora del neoconservadurismo, del liberalismo y de la globalización, ha devenido en esa fauna especialmente vistosa en los meses estivales que se autodefine como "alternativa".

¿"Alternativa" a qué...? A nada. Según los principios por los que esta gente se mueve, creen representar un modo de vida ajeno a convencionalismos, de espaldas al dinero y bienes materiales, mas a poco que observemos apreciaremos lo falso y contradictorio de esta afirmación. Bajo la aparente reticencia a ganarse la vida con un trabajo remunerado como a cada hijo de vecino nos corresponde se embarcan en aventuras que terminan en el mismo sitio que las de los demás: la dinámica capitalista sí o sí.

Los medios mediante los cuales de buscan el sustento son básicamente tres:

1. Venta (menudeo) de parafernalia hippie-costrosa-alternativa tipo pulseras, anillos, pañuelos, tobilleras y demás complementos por las playas, plazas y paseos marítimos con la que siempre consiguen ganarse las simpatías del comercio local de la zona en la que se encuentren actuando y en la que pagan sus impuestos de actividades económicas (los comerciantes, no los hippies). Otra variedad de este sistema es el trapicheo con drogas blandas la mayor parte de las veces (cannabis y marihuana) o duras en menor medida.

2. Trabajar en un empleo remunerado tres meses al año y vivir en plan gitano el resto. Este tiene la ventaja de que el riesgo de que tus congéneres hippiosos se avergüencen de ti por trabajar se minimiza al ser un periodo reducido a lo largo del año.

3. La manera más espectacular y conocida. Se trata del artista callejero que nos deleita por doquier con su talento natural para los malabarismos, la música, la magia y demás disciplinas alternativas a cambio de unas monedas (esto para mí es mendicidad, lo único que son realmente capaces de aportar como alternativa al mercado de consumo). Que no hayas cogido en tu puta vida una flauta, unas mazas o el maldito y casposo diábolo no es obstáculo para que cualquiera que tenga fe consiga su pedacito de fama en el teatrillo de la calle. Flauta, mazas y diábolo son elementos perfectamente sustituibles según las circunstancias por una botella de anís del Mono con un palillo, unas pelotas de trapo o unos palos, por ejemplo.

Otro aspecto de esta fauna digno de tener en consideración es el atuendo, con sus variaciones según hablemos de moda-hombre o  moda-mujer. La indumentaria para hombre consiste en pantalones piratas, estampados o vaqueros raídos, camiseta corta estampada o sin camiseta, alpargatas o sandalias y lo más preponderante, los rastas en el pelo contolados mediante un recogido, una bandana o una diadema y acompañados normalmente de una barba pulidamente recortada a lo Melendi, es decir, una imagen de lo más natural. Para la mujer contamos con la falda larga y amplia de múltiples colorines, las camisetas ajustadas tipo top con el ombligo al aire, sandalias de tiras, corte de pelo a lo kale-borroka, aro nariguero (imprescindible) y sobaquera al natural, con los pelos al viento.

Los complementos tampoco experimentan gran variación, si acaso presentan matices de acuerdo con el hábitat del sujeto. En el hippie de ciudad no pueden faltar las mochila y las bicis; en el de costa lo imprescindible es la tienda, vieja y rodeada de trapos colgados en palos de desconocida utilidad y otro elemento de desquiciante frecuencia, el perro. Este último ha de responder estrictamente a una serie de cánones indispensables para la obtención del certificado de perro hippie, que son: que se cague en la arena de la playa para que luego tú oportunamente te lleves el cagarro en la planta del pie, que tenga habilidad para echarte arena encima, pasar por encima de ti o sacudirse cuando sale del agua y se encuentra a menos de medio metro de ti, y por último que se acerque a tu niño para olerlo, lamerlo o dar por el culo.

Además de estos ya mencionados hay otra serie de accesorios comunes a todo tipo de hippies, a saber: los bongos, las pipas de fumar grifa, los objetos de presunta artesanía...

Ahora hablaremos del carácter espiritual de los hippies, un pilar de su idiosincrasia. Es importante saber que el pensamiento oriental es la base de su espiritualidad, de manera que todo lo que provenga de oriente será tomado como la quintaesencia de la filosofía. Si tenemos en cuenta que la India para un hippie (ellos acostumbran a llamarla simplemente "India" por motivos que desconozco) es como la Meca para un musulmán no nos sorprenderemos de que den la brasa de continuo con temas como la inmortalidad, la reencarnación y demás coñazos similares. Desconfían de la medicina tradicional y dotan de supuestos fundamentos científicos a terapias del tipo de reikki, chi-kun, y paridas similares.

Terminando. Si lo que quieres es no aborregarte, buscar un modo de vida diferente a lo habitual, no dejarte arrastrar por las masas y no dar más importancia al dinero que al espíritu, no te hagas hippie. Cabe preguntarse cuántos de ellos no tienen detrás a papá y a mamá guardándoles las espaldas y costeando en la sombra su vida de subnormales alternativos o cuántos de ellos sobrevivirían más de dos días sin tirar de la visa. Resulta indicativo el hecho de que muchos de los que hoy ocupan puestos de relevancia política, administrativa o institucional pertenecieron en su momento a esta subcategoría del ser humano.

Colesterol Bueno: La Parada de los Monstruos

Cuando el cine sonoro iniciaba sus pasos un director, Todd Browning, llevó a cabo una obra que pasó a la historia no sólo por sus recursos técnicos, sobre todo en lo referente a la dirección de actores, si no también por el calado del guión y la profundidad filosófica y humana del argumento. Con un desarrolo lineal de la acción y haciendo gala de un planteamiento visual efectista y directo, la película nos muestra un circo ambulante cuyas atracciones consisten básicamente en mostrar al público personas que son una auténtica colección de deformidades, en algunos casos rayando la obscenidad: un hombre sin brazos ni piernas, enanos, individuos con microcefalia, etcétera, y todo ello a base no de actores, sino de personajes auténticos que sufrían sus deficiencias en la vida real, con las dificultades que todo esto conllevaba (pensemos sin ir más lejos en los tres seres microcefálicos que deambulan por todo el metraje).

El eje central del guión no es por supuesto lo más relevante en el desarrollo final de la película, ya que esta pretende convertirse en una especie de parábola moral acerca de las miserias e infravalores de los seres humanos para consigo mismos, de manera que los únicos personajes que trabajan en ese circo y que podrían ser asumidos como "normales" por la sociedad resultan a la postre ser los verdaderos monstruos a los que hace referencia el título de la película.


Lo mejor:
Imposible olvidar la escena en la que el "hombre-gusano", ser humano consistente únicamente en una cabeza unida a un tronco, se enciende un cigarro con una cerilla sin ayuda de nadie, impresiona.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Colesterol Malo: Pub "Turf" (Madrid)

Hay cosas que aún hoy en día cuesta entender que sigan sucediendo. Muchas veces la discriminación se presenta de la forma más inesperada y a la vez más humillante para quien la sufre, podríamos decir que también incluso para quien la comete pero como suele ser obra de gente sin escrúpulos ni cerebro pensar que en algún momento el remordimiento llamará a sus conciencias es como pedirle al Papa que bendiga el matrimonio gay.

Sábado, 23 de octubre, doce de la noche. Acudo con dos amigos a tomar una copa en el pub Turf en Madrid, sito en la calle Fernández de la Hoz, nº 53, establecimiento que ya he visitado en otras dos ocasiones anteriormente. Habíamos dejado el coche estacionado de forma irregular pero segura ante la falta de sitio a nuestra llegada. Accedimos al local a eso de la media noche sin problemas, nos tomamos una copa echando un vistazo al personal (bastante normal por cierto) y charlamos mientras escuchábamos alucinados la música que pinchaban sin terminar de creer que nos estuvieran poniendo bandas como Toto o Black Sabbath, tan alejadas de lo habitual en sitios así, más dados a Bisbal, El Canto del Mono y demás gilipolleces hechas por y para infraseres.

Mientras observábamos cómo iba cambiando de forma visible tanto el tipo de fauna que accedía al local como la música que nos iban poniendo caímos en la cuenta de que había que buscar un sitio definitivo donde dejar el coche, ya que pensábamos permanecer en el local un rato más. Decidimos salir a aparcar para volver al sitio más tarde y así lo hicimos; entre las 01:30 y las 02:00 estuvimos ausentes del garito, sólo media hora.

Volvemos de nuevo y el macaco hormonado que tienen en la puerta me para en seco sin ningún tipo de argumento. Cuando le pregunto por el motivo por el cual se me niega la entrada me responde sin más que a esa hora ya no se podía pasar, pero se dirige sólo a mí, y no a mis amigos, a la vez que observo como no se pone ninguna pega a la entrada de tías buenas vestidas de pijas y a subnormales de los que van con los pantalones por las corvas para que se vean bien sus gayumbos de marca.

Ante mi indignación mis amigos me apartaron de allí, y en el fondo con razón, dado que con gente como esta lo único que puedes conseguir es una costilla rota o algo peor; el hecho de que en sus cerebros sólo sobreviva una neurona hace imposible el fenómeno de la sinapsis, por lo cual, al no ser posible el proceso de transmision de información y de razonamiento lógico cualquier intento de discusión razonada puede acabar en tragedia.

Puedo entender que mi aspecto físico (greñas y aro orejero) no sea del agrado ni del dueño del local ni de los borregos que lo frecuentan, lo realmente difícil de asimilar es que esto sea así a partir de las dos de la noche pero no antes, dejando a un lado el hecho de que les jodí el momento a las otras dos personas que venían conmigo y que en todo caso eran ajenas a la movida.

No tengo claro qué pudo pasar, pero tengo dos teorías: la primera es que a las doce el local estaba vacío y no les venía nada mal ir haciendo algo de caja mientras se llenaba (gastamos 30€ mientras estuvimos allí) y la segunda es que se me permitió el paso en un primer momento por un descuido o un error y que algún responsable del local, al verme dentro, le pidió al retrasado de la puerta que no me volviera al permitir el acceso si abandonaba el sitio para intentar volver a entrar posteriormente.

Señores responsables del local "Turf", desde aquí, con todo el cariño y respeto del mundo, quisiera dedicarles una proclama:
Desearía que un sin techo con diarrea etílica defecase en sus bocas mientras son obligados a escuchar un disco entero de Alejandro Sanz y un visionado de El Diario de Patricia.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Colesterol Malo: "MoviEstar"

Hago un llamamiento a los escasos lectores de esta mierda de blog deseando que alguien me explique la generalizada costumbre de pronunciar "MoviEstar" (con una E bien marcada en el centro) cuando el nombre de esa marca es "Movistar".

 ¿De dónde sale esa "E"? ¿Del inglés, del español...? Misterios insondables...

Nota: esto también vale para "PlayEstation" y alguna que otra más.

Colesterol Bueno: Orgazmo

Errores, imperfecciones, cagadas... Espero por parte de todos los desgraciados que se asomen a esto, ya sea por accidente o (válgame Dios) por iniciativa propia, sean comprensivos. La confección de un blog primerizo no es fácil para nadie, y menos aún para un tío al que se le plantean dificultades a la hora de utilizar un bolígrafo Bic de cuatro colores.

Como hay que empezar por algo y pienso dar cabida a todo en este espacio la primera entrada de este desaguisado la voy a perpetrar eligiendo como tema el cine, tema que sospecho que será recurrente para bien o para mal, y la película de la que vamos a hablar es algo fuera de lo común, Orgazmo.

Desconozco si esta peli fue exhibida en salas comerciales o su distribución se limitó al mercado del video, lo cierto es que su difusión fue reducida debido a lo cual es bastante desconocida a nivel general aunque en el mundo friki podemos encontrar algunas referencias hacia ella.


Básicamente y salvando las diferencias se trata de un intento de llevar al cine convencional el humor delirante, surrealista y absurdo que caracteriza las obras de Matt Stone y Trey Parker, carente de tabúes, complejos y ajeno a la variable éxito/fracaso, soez a primera vista, delirante y molesto a ojos de biempensantes.

La temática en torno a la cual gira el argumento es la más acertada que se nos puede ocurrir si el objetivo es levantar ampollas, el eje principal es la religión ligada al sexo de la forma más directa: un predicador mormón beato y meapilas hasta lo ñoño (imagen nada alejada de la realidad a pesar de que el filme es una caricatura) se ve metido por azar en el mundo de la industria del cine porno como medio para satisfacer las necesidades espirituales en forma de convenciones de su credo y de su iglesia, la idea subnormal de casarse con la inicialmente pedante de su novia en Utah.

Una vez aquí, se desarrolla la acción unido a un personaje de los que hacen historia, Choda Boy, un salido superdotado mental que trabaja en el porno para poder follar todo lo que no folla fuera de la pantalla.
La primera película en la que trabaja narra las aventuras del Capitán Orgazmo, un superhéroe sexual que hace el bien reduciendo a los malotes gracias a sus técnicas avanzadas de lucha y a un arma inventada por Choda Boy consistente en un aparato que dispara rayos que.dejan fuera de combate a aquél que los recibe a base de orgasmos paralizantes.

La película se convierte en todo un éxito, las ventas se hacen millonarias y la figura del Capitán Orgazmo llega a ser todo un fenómeno social; hay una escena en la que un niño juega con dos figuras tipo Geypermán una de las cuales representa al mismísimo protagonista de la película. 

Cuando el protagonista cree que ha conseguido el dinero que necesitaba y cree que debe volver con su novia para materializar sus planes el director de la película, jefe de un entramado mafioso, decide hacer todo lo que esté en su mano para retener al mormón y rodar continuaciones del primer film.

A partir de aquí se desarrolla la acción y el héroe deberá salir victorioso en su lucha contra el mal, al que acaba venciendo mientras el final sorprende por el giro inesperado que toma.

Desde luego, no vamos a decir aquí que esta película sea merecedora de más óscars que Ben-Hur (aunque probablemente sí merezca más que la apestosa Titanic), pero a poco exigente que seas te darás cuenta de que es un producto claramente superior a películas análogas en su género, tipo Scarie Movie, etcétera, por demás blandas e inofensivas, nada cáusticas y basadas en la repetición de gags hasta la extenuación; y algunas de sus escenas son antológicas por lo premeditadamente cutres, como aquella en la que le revientan la cara al asqueroso de Ron Jeremy (su cabeza es de cerámica y se rompe como un jarrón chino al ser golpeada), la otra en la que el amigo japonés de los protagonistas es vapuleado (es una especie de ninot flojo que se desploma en el suelo), y la escena final en la que arde la mansión en forma de maqueta, detalles todos ellos que no hacen sino contribuir a que el resultado final sea más hilarante.

Las interpretaciones de los secundarios hay que entenderlas como lo que son, es decir, actores aficionados probablemente amiguetes de los productores Stone/Parker que cumplen con muchísima corrección.

La presencia de actores porno reales como Julie Ashton, Ron Jeremy o Chasey Lain es un extra que ayuda a hacer más creíbles los papeles de los actores que intervienen en el film, aunque se debe advertir que muchos de los detalles que aparecen no se corresponden con la realidad de la producción de una película X. Una escena que me parece deliciosa por lo subversiva y provocadora es aquélla en la que se graba una escena de la película porno en una habitación en la que se encuentra una cama flanqueada por dos banderas de barras y estrellas conociendo lo subnormales que son los yanquis con eso de las exhibiciones nacionalistas.

Católicos, mormones, judíos, la policía, las autoridades, los intelectuales, nadie se libra del látigo de Parker y Stone, que reparten a diestro y siniestro; sin embargo esta película contiene clarísimos mensajes a pesar de que el tipo de humor que profesan no es entendible para todo el mundo, y no porque haga falta ser un intelectual para apreciarlo, sino precisamente por lo contrario: porque viene en un envoltorio de producto grosero y facilón que lo hace comparable a otros trabajos realmente mierderos y despreciables.

Evidentemente, esta es una película que tendrá más detractores que partidarios, pero aunque suene a tópico, creo que alguna vez se llegará a apreciar en toda su dimensión. Es posible que mucha gente que disfruta con South Park se sienta decepcionada con esta cinta; en mi caso es al revés.